Constructores de China: De la solidaridad del Tercer Mundo al capitalismo de estado globalizado

Constructores de China: De la solidaridad del Tercer Mundo al capitalismo de estado globalizado

MARZO-3-2022

Traducción al español:
Latinoamérica Sustentable, LAS

Con permiso de la autora, Latinoamérica Sustentable (LAS) ha realizado la traducción del ensayo ‘Builders from China: From Third-World Solidarity to Globalised State Capitalism´ [Constructores de China: de la solidaridad del Tercer Mundo al capitalismo de estado globalizado] por considerarlo un importante aporte para iluminar nuestro entendimiento sobre la globalización de las empresas chinas en América Latina y el Caribe. Confiamos en que esta versión contribuya a dinamizar las reflexiones sobre la presencia de China en la región entre el público hispanohablante.

El trabajo de Hong Zhang sobre las grandes empresas constructoras de China pone de relieve la importancia de mirar la globalización de China desde una perspectiva histórica y crítica. La autora señala que mientras los espacios académicos y políticos se han esforzado por mucho tiempo en entender la inserción de China en la economía internacional a partir de indicadores como la inversión extranjera directa o la ayuda al desarrollo, se ha pasado por alto un aspecto mucho más importante que ha caracterizado la relación de China con el mundo en desarrollo: la contratación internacional y la expansión sin precedentes de sus empresas constructoras de propiedad estatal. Así pues, mientras se ha estudiado ampliamente a China desde sus roles de “inversora” o “financista”, China se ve así misma y se presenta hacia el exterior como “constructora” y “aliada” en el marco de un discurso de cooperación económica no asistencialista entre países en desarrollo. Zhang también resalta que el origen y consolidación de las empresas constructoras de propiedad estatal han sido moldeados por el papel cambiante de China en la economía global, que pasó de ser una exportadora de mano de obra, a una exportadora de capital y tecnología, y en años recientes, aspira a ser una exportadora de normas y estándares técnicos.

Esto último es de vital importancia para América Latina y el Caribe, una región con una brecha histórica de infraestructura y que en las dos últimas décadas no solo ha visto en China una fuente de financiamiento e inversión, sino y más importante, un socio clave para la construcción de megaproyectos de infraestructura, muchos de los cuales se han desarrollado en territorios de gran sensibilidad ecológica y social. En su nuevo rol de país que aspira a definir las normas y estándares técnicos mediante los procesos de contratación internacional, como hemos afirmado desde LAS, “China está frente a una encrucijada: ayudar a América Latina a alcanzar un desarrollo sustentable  o apoyar proyectos que lo impidan”. 

En un escenario donde la pandemia de COVID-19 ha empobrecido y ha abierto aún más las brechas sociales y económicas, los gobiernos de la región han declarado un creciente interés por la reactivación a través de la construcción de infraestructuras y la expansión de actividades extractivas a gran escala. Y por supuesto, la gran mayoría ven a las empresas chinas como socios prioritarios. Prueba de esto es que cada vez son  más los países que se han adherido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta  (IFR) y al Banco Asiático de Inversiones para Infraestructuras (BAII), ambos apuntan a lograr una conectividad global y están  liderados por China. 

Este momento presenta una ventana de oportunidad para que las organizaciones de la sociedad civil de la región trabajemos conjunta y activamente en promover la implementación de compromisos orientados a la protección ambiental y social, considerando que en las esferas globales China continúa pronunciándose en  favor de una agenda verde para la luchar contra el cambio climático, la  protección de los ecosistemas y el desarrollo de infraestructura sostenible. La pregunta, tal como reflexiona Zhang, es cómo hacer que esta “proyección del capitalismo de estado chino” se pueda alinear de alguna manera a los valores de solidaridad que caracterizan a los pueblos latinoamericanos y a su relación con la naturaleza y el mundo. Y muy importante, cómo las empresas centrales chinas internalizarán, en los proyectos en los que participan, los valores ambientales y las normas y estándares que crecientemente promociona el gobierno chino. 

Diana Castro

Latinoamérica Sustentable